Si lo crees, lo creas.

Innovación y sociedad.

Etimológicamente hablando, la innovación es un cambio que introduce novedades y se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos o renovarlos. Esta palabra proviene del latín “innovatio” que significa “crear algo nuevo”, está comprendida por el prefijo “in-” que significa “estar en” y “novus” que significa “nuevo”. Además, en el uso coloquial y general, el concepto se utiliza de manera específica en el sentido de nuevas propuestas, inventos e implementación económica.

En el sentido estricto, las ideas solo pueden resultar innovaciones luego de que se implementan como nuevos productos, servicios o procedimientos que realmente encuentran una aplicación exitosa en el mercado a través de la difusión. (Modo mediante el cual las innovaciones se extienden a través de los circuitos comerciales a los diferentes consumidores después de su primera introducción al mercado. Sin la difusión una innovación no tiene ningún impacto económico).

De acuerdo al Manual de OSLO se definen cuatro tipos de innovaciones:

  • Innovaciones de Producto: implican mejoras significativas de las características de los bienes o de los servicios.
  • Innovaciones de Proceso: mejoras en los métodos de producción y de distribución.
  • Innovaciones Organizativas: puesta en práctica de nuevos métodos de organización
  • Innovaciones de Mercadotecnia: implica nuevos métodos de comercialización.

La invención, innovación y difusión son eventos interconectados, una secuencia que impacta directamente a la sociedad.

Solo se puede hablar de innovación si la invención o descubrimiento generado en el ámbito científico “entra” efectivamente en el mundo empresarial, rompiendo el círculo de la ciencia pura, incorporándose a procesos productivos, métodos organizativos y productos que posteriormente van a comercializarse y difundirse en el ámbito social.

Evidentemente, la invención podría quedar “aislada” o ignorada por la empresa o el mercado porque no existen mecanismos difusivos o “apropiativos” de la misma en dichos ámbitos, es decir, ¿cuántos inventos nunca se comercializan? Por ello, la socialización o comercialización de la invención es el paso decisivo para la conversión de la invención en innovación. La socialización se produce a través del empresario, que es el hilo conductor entre ciencia y mercado, conectados a través de la empresa.

El sentido de la innovación para las empresas radica en la necesidad de adaptar sus productos a la diversidad de la demanda; la diferenciación de los productos es esencial para captar demanda y desarrollar nuevos productos. Por tanto, el comportamiento de los consumidores, la interacción entre compradores y vendedores, y los condicionantes normativos son los inductores de innovación para las empresas.

La innovación es la evolución de la invención o idea que satisface o cubre una necesidad social (grupo de personas, región o país); la difusión, la forma en la cual se introduce la innovación. Las empresas innovadoras son las que rompen lo ya existente para mejorar o posicionar algo nuevo en el mercado y esas empresas son líderes en su ramo.

“Imaginemos y llevemos a cabo mejoras en nuestro mundo para dejarles a nuestros sucesores un mundo portentoso.”

Colaboración de Juan Manuel Camarillo Rosas, Arquitecto de Soluciones en KIO Networks.

 

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