Betsabeé Romero: lo artesanal en la industria automotriz de la F1

Durante el Gran Premio de México, KIO Networks tuvo la oportunidad de admirar las nuevas piezas de Betsabeé Romero. En una entrevista, la artista mexicana nos platicó sobre la propuesta artística que presentó para este Grand Prix.

1.- ¿Puedes contarnos cómo surgió la participación de tus piezas en la Fórmula 1?

Fue una invitación que me sorprendió mucho. Yo he trabajado con vehículos completos y luego con la deconstrucción de llantas. Las llantas me parecen objetos que tienen muchos significados posibles por su circularidad, por ser hechos de caucho, material precolombino de América y con los que he trabajado diferentes temas: movilidad, migración, contaminación y reciclaje. Por eso nunca había trabajado con una marca o con velocidad. Sin embargo, me invitaron y me llené de curiosidad, quería conocer las llantas. Me llamó el interés por el diálogo con un artista, me encanta abrir hacia otros públicos también el arte contemporáneo, me interesa mucho la interdisciplinariedad, los diálogos entre opuestos: lo artesanal y lo industrial, la velocidad contra el trabajo lento manual.
Lo que coronó todo este interés de mi parte es que las llantas de Fórmula 1 son marca Pirelli, Pirelli también está defendiendo a la mano de obra mexicana, está haciendo su planta en San Luis Potosí, a donde también me han llamado para participar.
Me interesó mucho hacer este diálogo y hacer el alma de estas llantas perfectas, tan estudiadas para su excelente performance, me interesaba hacerle un alma de textil artesanal mexicano, de colores, de luz. Que se uniera el tejido del caucho con el textil mexicano que en este caso son rebozos de Tenancingo, que ambos tejidos también contrastan la parte femenina y la masculino, lo cálido y lo frío; ese es el juego de oposiciones que hice.

2.- ¿Cómo fue el proceso creativo de estas piezas?

Tengo un taller con asistentes, porque siempre me gusta trabajar varios proyectos al mismo tiempo. Yo me dedico a hacer toda la parte conceptual, hago los dibujos en las llantas y tengo ayuda para cortar, picar y demás. Todos los artistas siempre tienen asistentes, yo tengo un equipo que me ayuda. Pero hay procesos que hago personalmente. En este, yo soy muy cercana a los textiles, yo colecciono rebozos y tengo una casa en Malinalco por lo que tengo mucha cercanía con ellos, estuve buscándolos por color y dibujo por mucho tiempo, recortes prehispánicos de la zona maya. Quería combinar diferentes referencias iconográficas.

3.- Tu línea de trabajo se ha orientado a temas relacionados con la migración y la marginalidad, ¿cómo es que tu propuesta creativa confluye con un evento como el Gran Premio de México, un evento institucional que apela a otro público completamente distinto al usualmente interesado en tópicos de abyección?

Desde el inicio de mi carrera me interesó la problemática de las fábricas de automóviles en México. Puede que no sea el foro para que esto se lea de está manera, pero tampoco creo que eso le haga daño a la pieza. La pieza va más allá del evento, la pieza queda para otros tiempos y las lecturas son siempre múltiples, gracias a eso es arte. Además otras lecturas también son válidas, yo creo también en la belleza enorme del diseño automotriz, es algo muy democrático. La gente no sabe si le gusta un edificio pero siempre sabe si le gusta un auto, ese lado democrático del diseño también lo he trabajado en algunas de mis piezas. En ese sentido también me parece interesante el lugar que ocupa Checo Pérez en está carrera, Checo se había ido de México y regresa gracias al auto.
Espero que cada vez haya un diálogo cada vez más activo entre arte y tecnología, arte y deporte y entre industria y artesanía.

4.- Sabemos que tienes una carrera larga y constante, ¿cuál fue el reto más importante de este proyecto en particular y qué aprendizajes te dejó trabajar con la Fórmula 1?

El reto es el de todos los días. A pesar de que siempre hago llantas o vehículos, los temas son muy diversos. Aunque sean los mismos objetos, los significados se multiplican. Yo creo que esa es la tarea del artista: crear nuevos significados para objetos muy comunes. En este caso lo que fue para mí una novedad fue trabajar con objetos nuevos, un objeto nuevo tan deseado como una llanta que ni había visto ni había tocado, cuando yo siempre utilizo llantas usadas que yo elijo. Tengo un trabajo de reciclaje, en este caso era una expectativa que iban a llegar llantas nuevas. Yo propuse usar llantas viejas pero me dijeron que no, por lo que me sentía con un compromiso enorme de empezar la pieza sin fallar, lo del reciclaje tiene como beneficio que puedo probar cosas y el soporte me permite experimentar, aquí no, tenía que tener claro que iba a hacer antes de intentarlo.

5.- Has mencionado que el arte tiene como misión entre muchas cosas generar una nueva visión, un discurso alterno sobre los objetos cotidianos. Puedes ahondar más en ello

En el caso de este proyecto, creo que a las llantas con los cambios que hice les abrí una ventana, una rendija, una celosía. De pronto pensé creo que hay que ver “el otro lado de llanta”, la mano de obra, que sí es industrial pero que también tiene un trabajo humano detrás. Eso fue lo que me movió: hacer visible algo que hasta el momento estaba ahí pero no lo habíamos visto.

6.-¿Podrías contarnos qué proyectos además de estas magníficas llantas tienes por delante?

Ahorita estoy frente al Palacio de Bellas Artes, donde me permitieron hacer una enorme instalación de Día de muertos que se llama Hasta el último aliento. Lo que quisiera lograr es que la gente participe viniendo como desde sus dispositivos y nos cuente su 19 de septiembre. Creo que todos tenemos una versión, aún las que no son tan heroicas, son sensibles y heroicas y tienen que ver con nuestra historia actual, que si bien tiene mucho de tragedia tiene también mucho de esperanza y compasión. A partir de está instalación, el archivo sonoro que se logre con la narración de la gente voy a donarlo a la Fonoteca Nacional para que sea consultable y una parte de nuestra memoria histórica no se olvide. Somos hermanos y tenemos que ayudarnos.
Yo tenía 22 años cuando fue el primer 19 de septiembre (1985). Este año, mi hija tiene 22 años y verla fue ver un espejo. La vi salir corriendo como yo antes. Yo tenía una deuda desde el 85: no lograr haber hecho un archivo de historias cuando trabajaba para televisión educativa en aquel entonces. Pero la vida siempre da una oportunidad más para ayudar, para darle sentido a las cosas, para darle la vuelta a una tragedia y convertirla en algo de lo que aprendamos todos. Está instalación estará desde el 28 de octubre hasta el 5 noviembre. Todos están invitados a participar en Hasta el último aliento.

Si quieres conocer más ingresa a: https://www.betsabeeromero.com/

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